FERNANDO MARTÍNEZ PISO, SIGUE ADELANTE CON SU CAFÉ

Me llamo Fernando Martínez Piso, tengo 44 años y soy cultivador de café, un cultivo de muchos años de tradición por acá.

Casi todos estamos asociados a la Cooperativa de Caficultores Cafioccidente; ellos tienen catalogado el café de la vereda Rincón Santo como uno de los mejores del municipio de la Cumbre.

Hay café por acá desde hace muchos años, antes de que yo naciera; mi papá tiene 70 años y cuando estaba muchacho aquí había café; mi abuelo ya se dedicaba a ese cultivo.
El café empezó a disminuir desde hace unos 10 años cuando el precio rebajó hasta $35.000 la arroba; y como la gente siempre especula mucho, en ese tiempo dijeron que la arroba iba a quedar a $20.000 y la gente empezó a tumbar; y resulta que no, lo que hizo el café fue subirse de precio y la arroba llegó a estar hasta $100.000 o un poco más. En los últimos tiempos uno de los motivos principales ha sido por falta de mano de obra.

 

Nosotros seguiremos teniendo café hasta cuando sea posible; además tenemos maquinaria que no es tan común, porque ella pela el café y lo lava de una vez: se llama Belcosub. Su objetivo principal es economizar agua porque en el sistema normal hay que lavar 4 ó 5 veces, en cambio en esta máquina a lo que el café entra va saliendo limpio. Esta maquinaria es de mi papá y se la ayudó a conseguir el Comité de Cafeteros; cuando salieron esos aparatos los ofrecieron pero eran costosos y uno a veces ve el costo mas no el beneficio del ahorro del agua.

Al café hay que echarle químico para controlar más que todo la roya porque la broca no afecta tanto, pica el grano pero no acaba el café.

Aquí se da casi de todo. Muchas de las personas que han tumbado el café se han dedicado a cultivar otras cosas: piña, zapallo, maíz, fríjol, ají, plátano. También hay personas que han vendido los predios por lotes, porque eso es otra cosa; la gente de la ciudad ahora llega más aquí, hay más turistas sobre todo en esta zona que vienen a buscar un pedazo de tierra porque les gusta el clima; o porque se dan todos los cultivos, es muy tranquilo y cerca de Cali.

Yo sigo con mis dos hectáreas y media de café; la mayor parte del cultivo la hago con mi hijo, y cuando se requiere con el apoyo de toda la familia.

Esta es una tierra próspera y fértil; y aunque antes llamaba mucho la atención por el café, aquí se da prácticamente de todo.

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