El recorrido de la Ruta Río Bitaco tiene dos puntos de acceso, el más bajo iniciando a 1.517 msnm y asciende suavemente durante 6,7 km hasta alcanzar los 1.956 msnm en su punto más alto. A lo largo del trayecto, el visitante transita desde los potreros y áreas rurales bajas hasta adentrarse en un bosque de niebla bien conservado, donde el clima se vuelve más fresco y húmedo, y la vegetación se transforma en un tapiz de helechos, musgos y epífitas que anuncian el corazón de la reserva de Bitaco.
Durante el recorrido se pueden observar aproximadamente 80 especies de aves, que representan un 16% de las más de 500 especies registradas en toda la cuenca del río Bitaco. Entre ellas se encuentran especies endémicas y emblemáticas como la Tángara multicolor (Chlorochrysa nitidissima), la Perdiz colorada (Odontophorus hyperythrus) y el Quetzal colinegro (Pharomachrus auriceps). Estas aves, junto a muchas otras, encuentran refugio en los bosques que rodean el río, donde el agua, el aire y la vida se mantienen en equilibrio.
La ruta hace parte de una zona reconocida como Área de Interés para la Conservación de las Aves (AICA, clasificación del Instituto Von Humboldt del 2 de abril de 1.973), uno de los espacios más valiosos del Valle del Cauca por su biodiversidad y su importancia ecológica. En este territorio se realizan conteos de aves migratorias, y cada año los observadores locales participan activamente en el Global Big Day y el Octubre Big Day; también es ruta reconocida en la Colombian Bird Fair anual con epicentro en Cali, todos estos eventos que promueven el conocimiento y la conservación de las aves. Al recorrer este camino, se invita a cada visitante a disfrutar, aprender y cuidar, evitando la contaminación y contribuyendo a la protección de uno de los paisajes más representativos y llenos de vida del suroccidente colombiano.
La observación de aves es también un compromiso con el cuidado del entorno. Siguiendo las recomendaciones del Manual de Buenas Prácticas, se invita a realizar un uso responsable del playback, evitando su empleo prolongado o en temporadas de anidación; a no extraer plantas, flores ni hongos, y a no dejar residuos ni generar ruido excesivo que altere el comportamiento de la fauna. Es importante recordar que cada acción humana impacta el ecosistema, y solo con respeto podremos mantener su equilibrio a lo largo del tiempo. Si se lleva mascota, debe permanecer siempre con su respectiva correa, para evitar que perturbe o ahuyente aves que anidan cerca del suelo o en las zonas de paso. Cuidar este espacio es garantizar que las generaciones futuras sigan disfrutando de la magia, los sonidos y los colores del río Bitaco.