UN BUEN HABITAT PARA GALLINAS, LA GRANJA DE KIKO
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Entrevista a Mónica Andrea Betancourt de la Vereda El Retiro.
Este es un emprendimiento familiar, todos aportamos nuestro granito de arena.
Mónica Andrea Betancourt
¿En que consiste su emprendimiento?
Adecuamos un espacio para poder meter aves de corral pero que tengan buena calidad de vida. Es decir, un buen espacio donde puedan pastorear, tener libertad un lapso en el día. También les damos una alimentación balanceada, a base de hojas de platanillo y nacedero. A las gallinas también se les proveen vitaminas para evitar que les de cualquier tipo de enfermedad o moquillo, para eso también se les da melaza con limón. Tratamos de darles ajo con cebolla larga para desparasitarlas. Todo esto, gracias a los tips que nos dio el profesor Alexander en curso de la Fundación Agrícola Himalaya.
El producto final de nuestro emprendimiento son los huevos, no gallinas por el momento. Mi propósito en un futuro es meter pollos de engorde. Para eso estoy tratando de adaptar el galpón, para dejar un espacio para ellos y empezar a venderlos de nuevo. De hecho, ya lo hice este año y me fue muy bien.

¿Dónde vende los huevos?
Los huevos los vendo en la ciudad de Cali a familiares y amigos. También muchas personas nos están conociendo por acá. La idea es que el turista pase, vea el letrero de La Granja de Kiko y se quede con el producto.
¿Hace cuánto inició La Granja de Kiko?
La Granja de Kiko inicio en octubre del 2020 en plena pandemia. Este emprendimiento fue principalmente para estar con mi hijo. Yo en ese momento vivía en la ciudad de Río Negro, Antioquia, yo quería estar con mi hijo, pero por temas personales no podía estar tiempo completo con él, entonces quise tener un plan b en el cual mis padres me apoyaron, y este es el proceso en el que vamos. Ya vamos por el segundo galpón con todo
el apoyo de la comunidad.
¿Cómo era tu vida antes de La Granja de Kiko?
Yo soy técnica de aviación, mantenimiento de aviones. Mi rutina era de 7am a 4pm de la tarde; y a mi hijo no lo tenía al cuidado de una persona idónea, entonces me vi en la necesidad de pedir licencia no remunerada en la compañía, fue algo muy personal; y me vine para acá a iniciar con este proyecto junto con mis padres, que viven acá hace 6 años.
¿Cómo ha sido el cambio en tu vida?
El cambio fue para bien al 100%. En Río Negro tenía mi estatus y mi profesión. Pero acá tengo lo más lindo que es el amor de mi familia, y eso no lo cambio por nada. Aun no he alcanzado el punto de equilibrio pero sigo animada en seguir invirtiendo más en el proyecto.

¿Cuál es su sueño con este emprendimiento?
Mi sueño es tener una granja avícola. Ya le pregunté a mi papá qué otras cosas me va a regalar para comenzar con la construcción de otro galpón. Ya se volvió un tema familiar, porque somos varios hermanos, entonces quiero llegar a un acuerdo con ellos para consolidar la construcción de otro galpón.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad en este emprendimiento?
El apego a los animales. En cuestión de los pollos me di cuenta que era muy duro por eso. Yo no venía acostumbrada y nunca me imaginé tener apego a las gallinas. Ya cuando llega el día del sacrificio te das cuenta de que hay mucho apego a los animales. Eso es lo más duro, tenerlos que sacrificar.
¿Cuál ha sido la ayuda que te ha dado la Fundación Agrícola Himalaya?
Yo toqué puertas en la Fundación Agrícola Himalaya y fue una excelente idea porque de inmediato sentí ese apoyo. Me dijeron que cuando saliera el curso, y preciso, salió el curso de aves menores, me convocaron y asistí. Yo comencé con el de liderazgo y después asistí al otro. El apoyo de Jéssica también fue muy importante. Jéssica fue muy incondicional porque sin haber empezado el curso ella me daba tips de qué hacer si no ponían huevos.

Cuando hice el curso todas las dudas las resolví. Aprendí que hay que manejar formatos, sobre la mortalidad, a hacer balances de los gastos; para mí fue un curso super bacano y del cual aprendí demasiado.
¿Cómo es el proyecto del nuevo galpón?
La Fundación Agrícola Himalaya me donó los materiales para adaptar el galpón para las nuevas gallinas. Nos dieron cal para desinfectar, malla y 30 gallinas.
¿Qué le dirías a las personas que tienen como sueño emprender?
Mi consejo sería que agoten todas las posibilidades. Yo inicié con gallinas, pero pude haber iniciado con un ternero, una vaca, o algo así. Hay que entrenarse para poder llevar a cabo el emprendimiento. Eso es lo ideal, uno entrenarse y adquirir conocimientos de todo.
Instagram: @lagranja_dekiko
¿Qué es lo que más le ha gustado de trabajar con gallinas?
Es que me mantienen ejercitada. En todo momento estoy en movimiento, cogiendo matas, tener que ir por los huevos entre 7 y 8 veces al día, empacarlos, seleccionarlos.

¿Cómo es el apoyo de su familia en este emprendimiento?
Este es un emprendimiento familiar, todos aportamos nuestro granito de arena. En la mañana los niños lo primero que hacen es ir al galpón y recoger los huevos y con mis padres los limpiamos, seleccionamos y empacamos. Mis hermanos dos veces a la semana suben, se les entrega el producto y ellos son los que los distribuyen por pedidos según solicitud de las familias en Cali.
¿Qué siente al ser una mujer emprendedora?
Como mujer emprendedora he aprendido a creer en mí misma. Si empecé con gallinas puedo empezar con cualquier otra cosa, solo se necesitan ganas y amor para continuar.
¿Por qué los huevos de La Granja de Kiko son los mejores?
Acá tenemos los mejores huevos porque como familia buscamos alcanzar un proyecto donde el producto final sea de unas gallinas felices. Ante todo, buscamos calidad de vida para nuestras gallinas. El plus es la alimentación de las gallinas y lo que hacemos aquí en casa de más para que ellas estén con una excelente salud y puedan dar un producto de calidad.
Contacto: 316 5639347
