UN PARAÍSO BITAQUEÑO
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Entrevista con Adiela y Aura Murillo propietarias de Paraíso Café en el Centro Poblado.
Nos sentimos felices. Dios nos ha dado una gran bendición. Nos sentamos con un tinto a mirar cómo los pájaros vienen a pedirnos comida, eso es fantástico.
Adiela y Aura
Cuéntanos de ti, Adiela
Mi nombre es Adiela Murillo Cerón y soy de Bitaco. Estudié en la Escuela Laureano Gómez del pueblo, terminé en Cali los sábados y después en nocturna hice mi bachillerato. Estudié diseño de modas, fui profesora 10 años en la academia Marlén Mach´s, en seguida del teatro Alameda. Allí estudié, me gradué y trabajé. Después empecé a enseñar independiente en la casa y seguí cociendo. Tenía muchas clientas muy importantes, pero un día me cansé, y decidí venirme para Bitaco hace dos años.
¿Y Aura?
Mi nombre es Aura Murillo Cerón. También nací en Bitaco y estamos bendecidos por el señor por pertenecer a Bitaco porque es un paraíso. Amo mi Bitaco donde quiera que vaya, es la mejor tierra que yo conozco. Me fui a los 18 años, estuve en Cali trabajando, después llegó el tiempo de hacer una familia y estuve por fuera de Bitaco 15 años, volví, estudié en la academia Ivonne peluquería y me dediqué a eso. Soy estilista y aun ejerzo acá en Bitaco los fines de semana. Cuando no tengo compromisos en Café Paraíso voy a la peluquería, donde alquilo un pequeño local y ejerzo mi labor de estilista. Hago rayitos, mechas, blower, trenzas, planchados y cortes.

¿Qué las impulsó a irse de Bitaco en su momento?
Que aquí no había en qué trabajar. Nosotras trabajábamos en las casas cuando venía gente y los fines de semana. Pero todas las oportunidades de trabajo eran más para hombres.
¿Ahora que volvieron a Bitaco qué encontraron?
Yo encontré que no conozco a nadie. Me fui mucho tiempo, pero yo siempre venía mientras viví en Cali 15 años. Cuando ya mis dos hijos terminaron el bachillerato en La Concentración, yo quería que mis hijos aprendieran otra cosa, aquí no había muchas oportunidades entonces me fui con ellos a la ciudad, sola y con lo que yo sabía hacer de estilista. Uno de mis hijos se graduó de tecnólogo de control de calidad de alimentos en el Sena, luego comenzó a estudiar mi hija en la escuela de turismo de azafatas en Cali. Estuvo trabajando en Avianca, pero por la pandemia y otras cosas en
este momento no está laborando. Mi hijo trabaja en Coca Cola donde está muy contento y lo quieren mucho. Además, es atleta y está estudiando inglés.
¿Cómo nació este emprendimiento?
La idea nació pensando que en Bitaco no existía un restaurante de este tipo. Solamente había opción de irse a comer una fritanga o a la panadería pan con gaseosa. Entonces siempre pensamos: los hombres al billar, a tomarse la cerveza, ¿pero nosotras? De allí surgió la idea. Nos pusimos a averiguar, a ver qué podíamos hacer y creamos el emprendimiento. No teníamos nada, nos endeudamos para comprar una capuchinera.

¿Cuándo abrieron Paraíso Café?
Abrimos en junio del año pasado, en plena pandemia. Fue empujadas y medio obligadas. Nosotras teníamos planeada la apertura de Paraíso Café con lo poquito que teníamos para el puente de marzo, justo cuando empezó la pandemia. Esa semana íbamos a empezar con los picnics. Cuando dieron la noticia el fin de semana antes, el toque de queda y esas cosas, nos quedamos vestidas y alborotadas. Entonces nosotras en las redes empezamos a publicar que Paraíso Café abriría pronto en Bitaco, todos los días era así. Entonces ya la gente preguntaba cuándo íbamos a abrir, y cuando pasó el pánico en mayo- junio, una familia nos dijo “nosotros vamos a ir y nos tienen que atender”, entonces decidimos sacar una mesita, la vestimos, dos picnics y empezamos.
¿Cómo ha sido esta experiencia de ser emprendedoras?
Es duro, pero nos ha ido muy bien. Uno comienza a hacerle falta muchas cosas. Por ejemplo, ahora, no tenemos baño y nos toca prestar el baño de la casa. Ya íbamos a hacerlo cuando nos dijeron que no lo podemos tener al lado de la cocina, siempre surgen un montón de cosas; ejemplo: necesitamos más platos.
¿Cómo ha sido esa experiencia de tener que solucionar todo tan rápido?
Ha sido una experiencia rica porque uno no sabe de cuánto es capaz. Nos hemos dado cuenta de que somos capaces de muchas cosas, cada vez de más. Ahora nos sentamos y nos tomamos un tinto mientras nos acordamos de cuando comenzamos, y vemos cómo Dios nos ha respaldado abundantemente.
¿Por qué el nombre de Paraíso Café?
Tuvimos muchas opciones de nombres. Tenemos un grupo en whatsapp con los hijos, nietos, yernos, y entre todos aportaban a través del chat. Queríamos que tuviera el nombre de un lugar donde se tome café
y té, porque en Bitaco ni siquiera venden té. Aquí no hay nada. Uno piensa que porque acá están los cultivos entonces podemos tomar té, y por eso quisimos que fuera un sitio donde se pudiera tomar té y café. La idea
del colibrí fue porque yo tenía mi casa llena de bebederos para colibrí.

¿Qué le ha aportado a Bitaco este emprendimiento?
Primero, que hay un lugar sano, sabroso, al aire libre, natural, y con comida saludable. Hay cosas que se nos salen de las manos. Tratamos de que todo sea biodegradable y que no contamine, pero hay veces eso es más costoso, no siempre se puede. Pero tratamos en lo posible. Cuando lavamos la loza lo hacemos con una poncherita llena de jabón y Límpido para que esté todo desinfectado; y todos los productos que usamos en nuestro negocio los compramos acá en la región. Por eso nuestros platos llevan nombres de las veredas, por ejemplo, Rincón Santo, porque allá compramos los plátanos; la leche la compramos allá arriba en El Diamante, y así. Bitaqueño apoya bitaqueño.
¿Cuál ha sido el apoyo de la Fundación Agrícola Himalaya en su emprendimiento?
El apoyo que nos ha dado la FAH ha sido muy bueno porque cuando uno comienza un emprendimiento uno no sabe de contabilidad ni mercadeo, uno se echa la plata al bolsillo y se la gasta, entonces esto le enseña a uno que eso no es así. Que hay que sacar los costos; el apoyo ha sido lo máximo. Hicimos la capacitación de manejo de alimentos para evitar contaminación, cómo hay que lavarlos y tantas cosas que no sabíamos. Lo segundo, cómo pesar todo y medirlo, todo tiene que ser así con medida, y que los precios van de acuerdo con cuánto compraste, cómo lo compraste y a cuánto. Eso nos sirvió mucho en el emprendimiento. Ahora sacamos un día a la semana donde pesamos y organizamos todo, y así es más fácil. Eso lo aprendí allá
en la Fundación, a ser más práctica en todo.
¿Ustedes quién esperan que venga a Paraíso Café?
Quiero que vengan de todas las ciudades, que sepan lo rico que es pasar por aquí y tener contacto con la naturaleza, que es lo mejor que hay.

¿Cuál es el sueño, a dónde quieren llegar con Paraíso Café?
Queremos que nos conozcan en todo el Valle, en todo el país, y que vengan extranjeros. Nosotras decimos que Bitaco es una joyita que está por acá en este rinconcito y es muy lindo. Bitaco tiene muchas cosas hermosas. Lo más lindo y que siempre decimos es “Té Hindú, orgullo nuestro”. Siempre lo digo así y para mí ese siempre ha sido el lema. Y uno habla con personas de otra parte y dicen “yo me compré un té de tu país” y yo les digo: “¿usted sabe que está en mi pueblo?”, por eso es orgullo nuestro. Nosotros soñamos en que algún día, por muchas razones, van a llegar los extranjeros aquí, y nosotros y todos los demás bitaqueños nos vamos a beneficiar.
Instagram: @paraisocafe_bitaco
¿Qué ofrecen ustedes en Paraíso Café?
Un buen servicio, un espacio de comida, un espacio de relajación, tranquilidad, sin el afán de la ciudad. Usted puede venir solamente a tomarse un café e irse, o también puede quedarse hasta la hora que quieran. Hay personas que se han quedado desde la tarde hasta la noche, se toman un capuchino y ya. Se pueden distraer con los juegos, hay mantas para el frío, hay licor, tenemos capuchino envenenado, crema de whiskey, tenemos cervecita artesanal, música, postres, hacemos celebraciones de cumpleaños donde le damos su cupcake decorado con su velita y su copa de vino. La idea es que en un futuro las personas puedan venir a dormir acá en una carpa. El tema es el baño y la ducha, pero ya casi lo vamos a tener.

¿Cómo ha sido la experiencia de tener un emprendimiento en familia?
La experiencia de hacer un emprendimiento en familia ha sido buena y bonita. Los fines de semana viene la hija de una de nosotras con el esposo y la hija, y todos se ponen el delantal, es muy chévere. Mi mamá también cuando ve loza sucia se pone a lavar. El esposo de ella y el esposo mío que no trabaja el domingo están pendientes, todos estamos involucrados. Hasta el hijo de José me dijo que también le hiciera un delantal que él también quería atender. Ya le hice su delantal.
¿Qué ha significado para ustedes como mujeres bitaqueñas que salieron de su tierra, tener la oportunidad de regresar y emprender su propio negocio?
Para nosotras haber regresado a nuestra tierra ha sido lo máximo porque nos tocó vivir lo de la pandemia acá. Gracias a Dios ya estábamos acá viviendo del todo. Nosotras siempre hablábamos de venirnos a vivir acá pero no sabíamos qué ponernos a hacer. Yo llevo muchos años trabajando en peluquería los fines de semana, pero mi hermana como diseñadora pensaba que acá en Bitaco no pasaba nada.
Entonces surgieron las cosas y nos vinimos a Bitaco porque ya no teníamos edad para estar luchando ni peleando, ya los hijos estudiaron, ya ellos se pueden mantener solos, ya estábamos listas y sin ninguna necesidad de estresarnos.
Yo le pregunté a mi mamá si me podía venir a la casa de ella acá en Bitaco y ella aceptó. Yo le decía “¿usted cree que yo puedo vivir del diseño acá en Bitaco?” y ella me decía: “yo no sé, pero mire a ver qué hace”. Cuando nos vinimos a Bitaco yo le preguntaba a mi hermana ¿por qué Dios nos sacó de la ciudad y nos puso en Bitaco?, ¿qué propósito tiene Dios para nosotras?, porque mi hermana no pensaba en venirse. Ella dijo que se iba a comprar una casa prefabricada. No tenía ni luz, ni agua ni piso, así se vino.
Yo le dije que se quedara en la casa de mi mamá e hiciera como los ratones, “duerme aquí y come en frente”. Así fue y aquí estamos, y cuando llegó la pandemia yo le decía a mi hermana que Dios era muy bueno con nosotras. Nos sacó de la ciudad, porque éramos trabajadoras independientes y cómo íbamos a sobrevivir con todos los gastos de la ciudad.

¿Ahora que están acá en Bitaco cómo se sienten?
Nos sentimos felices. Dios nos ha dado una gran bendición. Nos sentamos con un tinto a mirar cómo los pájaros vienen a pedirnos comida, eso es fantástico.
¿Qué le pueden decir a los bitaqueños sobre emprender?
Que echen para adelante y no se queden con las ganas ni con el solo pensamiento. Hay que poner manos a la obra. Si hoy no vino nadie y hoy no les compraron, pues mañana será otro día, y lo que es para uno es para uno y hay que lucharlo. Que sigan adelante que los sueños hay que hacerlos realidad, y que vayan de la mano de Dios que Él es el que nos respalda y nos permite cumplir nuestros sueños.
¡Una paraíso con chorrera para 2022! Contacto: 316 5366747
