«EL GNOMO» un sueño de tres jóvenes emprendedores

Tejiendo Futuro

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Creadores del proyecto: Carlos Mario Vargas, Carlos Andrés Ocampo y Jorge Wiesner.

Entrevistado 1: Carlos Mario Vargas.

¿En qué consiste su emprendimiento?

Nuestro proyecto está ubicado en Bitaco en la vereda Santafé del municipio de La Cumbre, Valle. En la finca de uno de nuestros socios tenemos establecido un invernadero para la producción de setas comestibles. En este momento tenemos la orellana y queremos comenzar a producir el chitaque. Nos estamos enfocando en la orellana porque se adapta muy bien a las condiciones que tenemos acá en Bitaco. Es un producto que está siendo acogido muy bien en el mercado y por eso lo consideramos como una oportunidad para comenzar nuestro negocio.

¿Hace cuánto tiempo iniciaron con este emprendimiento?

Inició en marzo de 2020 en plena pandemia, donde se nos dio la oportunidad con los demás socios de reunirnos y ver qué podíamos hacer para solucionar la situación económica que estábamos pasando. Consideramos que al hacer una inversión de bajo presupuesto podríamos arrancar con esto.

Yo personalmente vengo dedicándome a la agricultura orgánica desde el 2012. Vivo acá en Bitaco desde el 2016 y hasta el momento únicamente me había enfocado en la producción orgánica de frutas y hortalizas. Con el paso de los años y trabajando con la agricultura orgánica me comencé a familiarizar con los hongos porque en este medio los utilizamos como insumos biológicos.

En mi caso, yo estaba en la finca trabajando y gracias a la Fundación Agrícola Himalaya tuvimos un espacio para reunirnos y de allí nació esta iniciativa.

¿Por qué consideraron este reino tan diferente como lo es el reino funji para emprender?

Los hongos pertenecen al reino funji y tienen una particularidad: tienen células tanto vegetales como animales, de allí viene la maravilla de este reino.

Como un segundo y tercer paso queremos expandirnos a otras setas como shitake y eryngii; porque estas tres son la variedad que mejor se adaptan a las condiciones ambientales que tenemos aquí en nuestro lugar de producción.

Este proyecto es el sueño de dos citadinos que decidieron venirse al monte a replantearse y a desaprender todo lo de la ciudad, y de una persona con origen campesino que decidió volver a su origen.

Entrevistado 2: Carlos Andrés Ocampo.

Este es un proyecto asociativo, de transformación no únicamente del tipo de comida que consumimos, sino también de la transformación del territorio y de nuestra comunidad.

¿Cómo ha aportado la Fundación Agrícola Himalaya a este emprendimiento?

La fundación Agrícola Himalaya fue el punto de encuentro para que los tres socios nos conociéramos en una capacitación y un curso que tenía que ver con el tema de fungi-cultura. Allí hicimos esta asociación porque vimos que coincidíamos en varios temas.

La Fundación Agrícola Himalaya nos ha apoyado mucho con información, conexiones con otros productores de setas, en el desarrollo del proyecto y con apoyo económico, lo cual ha sido clave para poder hacer realidad este proyecto.

¿Les gustaría que otras personas de la región se unieran a su proyecto?

El proyecto a futuro contempla un desarrollo y un beneficio para nosotros, pero además es un plan piloto para ser implementado en otros espacios. Tenemos evidencia de otros lugares del mundo, como Inglaterra, donde hay personas que realizan este mismo trabajo y hacen misión en África. Esto es porque la producción de hongos puede solucionar los problemas de hambre en el mundo ya que se necesita un espacio mínimo para producir muchísima comida. En proteína animal, el equivalente de lo que puede producir este espacio de fructificación, sería aproximadamente de unas 50 hectáreas.

Entonces una persona o una familia de bajos recursos solo necesita un metro cuadrado para tener alimentación del 60-70% de los días, en cuanto al remplazo de proteína. Además, porque la orellana tiene 60% más proteína que la proteína animal y que la carne roja, por lo cual tienes que comer mucho menos para resolver las necesidades.

De izquierda a derecha: Jorge Wiesner, Carlos Mario Vargas, Carlos Andrés Ocampo.

¿Tienen algún proyecto de replicar esta idea aquí en Bitaco?

Sí, la idea es replicar el tema en la vereda inicialmente y mejor aún si logramos hacerlo en el municipio. Sería maravilloso volvernos un clóster de producción de setas comestibles. La oportunidad en el mercado está porque hoy la mayoría de setas comestibles, sobremodo la orellana, se tienen que traer de otras ciudades del país, lo cual genera en ellas una huella de carbono en su transporte hasta poder llegar a un supermercado, familia o restaurante. Por esta razón, sería maravilloso podernos convertir en ese clóster de producción, no únicamente para el auto consumo, sino para comercializar y que esto logre ser un sustento para la gente.

De acuerdo a tu relación con el entorno y la comunidad de Bitaco, y teniendo en cuenta que las personas que viven acá no comen este tipo de alimentos, ¿cómo podría este proyecto mejorar la vida de la comunidad?

La adopción del consumo de orellana es muy fácil porque es muy rica y porque la gente que se convierte en vegetariana o vegana e incluso las personas carnívoras comen orellanas y no tienen problema ya que tiene un gusto y una textura muy similar a la de la carne. En algunos restaurantes poco éticos usan diferentes hongos para venderlos como mariscos debido a su densa textura.

En cuanto al tema de la adopción de la producción, es maravilloso porque este es un cultivo que tiene mucho menos riesgo que los cultivos tradicionales porque estamos en un ambiente controlado donde podemos estar protegidos de los elementos. Además, estamos en un ecosistema perfecto para las condiciones de la orellana por lo cual este es el cultivo ideal para esta zona.

¿CÓMO DEBEMOS COMER LA ORELLANA?

La orellana debe ser sometida entre 15 y 20 minutos a calor. Puede ser salteándola o cocinada al vapor para poder que sucedan ciertos procesos químicos que permiten que nuestro sistema digestivo pueda asimilar todos los valores nutricionales que tiene. Si la comemos cruda pues únicamente va a ser algo rico pero no vamos a obtener el beneficio nutricional porque nuestro sistema no está preparado para descomponer todos esos beneficios nutricionales y asimilarlos.

Carlos Andrés Ocampo.
Jorge Wiesner.
Carlos Mario Vargas.

¿Qué ha significado en su vida este emprendimiento?

Nosotros en algún momento intentamos redactar un documento para definirnos y hubo una frase que me quedó mucho en la cabeza y que considero que nos define, y es que este proyecto es el sueño de dos citadinos que decidieron venirse al monte a replantearse y a desaprender todo lo de la ciudad, y de una persona con origen campesino que decidió volver a su origen. Eso es lo que nos define, somos personas que encontramos que aquí hay mucho más que hacer que en la ciudad en el contexto urbano, y precisamente por eso le estamos apostando a este proyecto que en realidad nos ha transformado la vida.

Yo en paralelo tengo mi trabajo que es en teoría un trabajo “de oficina” y que hago desde acá en su mayoría, pero disfruto muchísimo esto, y me parece que en muchas ocasiones es mucho más enriquecedor saber que estamos generando alimentos y un alimento sano para la gente.
También el hecho de que podemos enseñarle a la gente de acá y darle una opción para que se quede en el campo y no se vaya a la ciudad a buscar un sustento que mejore sus condiciones.

Entrevistado 3: Jorge Bisner.

¿Cómo se conocieron los socios de este proyecto?

La fundación Agrícola Himalaya nos unió a través del proyecto Tejiendo Futuro ya que nosotros veníamos en la búsqueda de tener otra opción aparte de lo que nos ofrece la ciudad.

Comenzamos a mirar las posibilidades que tenemos aquí para poder tener un trabajo digno y una remuneración por lo que hacemos, pero sin necesidad de irnos a la ciudad.

Yo siempre he practicado deportes, artes marciales y boxeo; y buscando sobre la parte de mi salud comencé a buscar la opción de cambiar mi tipo de alimentación al vegetarianismo y observé que las proteínas que nos brindan los hongos nos permiten remplazar completamente el consumo de carne.

Con mi compañero Carlos Mario nos conocimos con el compañero Carlos Andrés durante el proyecto Tejiendo futuro; y mirando posibilidades, el proyecto del cultivo de hongos nos tramó muchísimo y todos concordamos en esta misma idea, por lo cual  decidimos implementarla.

¿Qué es Tejiendo Futuro?

Tejiendo Futuro es un proyecto en el cual estamos trabajando junto con la Fundación Agrícola Himalaya para sacar adelante los proyectos que estamos emprendiendo.

Considerando que usted es de la región de Bitaco, una zona reconocida principalmente por el té, los anturios y las verduras, ¿qué significa para ustedes ser los pioneros en este tema del cultivo de setas en la zona?

En Bitaco nos hemos podido dar a conocer gracias a la Fundación Agrícola Himalaya ante el mundo exterior, gracias al hermoso cultivo de té que tienen.

Además de eso es también hacerle un llamado a los jóvenes porque en Bitaco se esta perdiendo el ruralismo. Es decir, todos los jóvenes se están yendo a la ciudad en búsqueda de oportunidades, pero no ven que acá tenemos todas las oportunidades. Estos proyectos con la Fundación Agrícola Himalaya son muy importantes para comenzar a motivar a los jóvenes a que hagan sus proyectos, a que trabajen la tierra, a que tengan sus propios cultivos y a que se den cuenta de que acá sí hay muchas opciones y que no tenemos que irnos a la ciudad para poder salir adelante.

¿Qué le diría a los jóvenes de Bitaco sobre el tema de emprender?

Que aprovechen los medios que tenemos. Si no tienen internet, ir a la casa de un amigo e investigar y estudiar. Les recomendaría que no hay necesidad de entrar a una universidad para poder saber de algo, toda la información la pueden encontrar en internet o en un libro. Que lean, que investiguen y que salgan adelante con sus sueños.

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